Un rayo a tiempo - Raquel Graciela Fernández

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“Un rayo a tiempo y se acabó la feria” dice uno de los versos que Alfonsina dedicó a Horacio Quiroga luego de que este, se quitase la vida con cianuro.
Y en este libro cada poema es un astro que orbita la Muerte. Son versos que hilvanan el transcurrir y la obra de poetas mujeres, que de diversas formas llegaron al mismo destino: el suicidio.
Con su pluma magistral e incisiva, Raquel corta la carne del poema y extrae de las entrañas de cada una el tumor que las aqueja; a veces el desamor, en otras, una enfermedad, una vida miserable o aquella imposibilidad de ser la que nunca llegarán a ser.
No quedarás indemne cuando este rayo te golpee. 

Darío Falconi

 

RAQUEL GRACIELA FERNÁNDEZ

Nació en Avellaneda. Recibió más de cien premios nacionales por su actividad poética, otorgados por prestigiosas instituciones. A estos logros se le suman otros obtenidos en España, EUA, Italia, Chile y Perú.
Es autora de los poemarios: “Ojos que miran el cielo”, “Revelaciones”, “Todos los hombres que me amaron”, “Hermano”, “La antigua enfermedad del otoño”, “Cierta condición nocturna”, “Como nosotros” (cuadernillo), “Once upon a time” (bilingüe castellano / italiano), “Interrumpidas”, “Pretty in Pink” y “Goodbye, Norma Jeane”.

 

Assia

Sylvia está muerta
Sylvia está creciendo en él, enorme y espléndida.
Yo me encojo cada día, mordisqueada por ambos. Me comen.

Assia Wevill (1927 – 1969)

 

Sylvia está muerta y yo soy una diablesa
sentada en sus sillones.
Toco las cabezas de sus hijos
con mis uñas pintadas de naranja.
Toco la boca de su esposo
con mi vulva espesa y ardiente.
Sylvia está muerta y yo soy una bruja.
En un bosque ruso hay un caldero donde bullen
mis fetos abortados.


Sylvia está muerta pero a veces
entra en la habitación
cuando Ted y yo estamos desnudos.
Entra con ese aire a cadáver que detesto.
Yo me tapo la boca, me tapo el sexo,
me tapo el cielo.
Entra con la excusa de recoger unos poemas
que dejó olvidados en nuestra desnudez.
A veces se queda toda la noche.


Sylvia está muerta pero soy yo
la que empieza a pudrirse.
Ella crece entre las piernas de mi/su hombre.
Yo me encojo
como un conejo asustado.

Ted me dice que se va,
pero Sylvia se queda.
Gira la perilla del gas,
abre la puerta de horno.
Es ella la que arrastra la cama hasta la cocina,
la que acuesta a mi hijita en ese bote de naufragio.
La que me prepara el vaso de whisky,
las pastillas.
Sabe que su saco de viuda de amor
me queda grande.


Sylvia está muerta y yo también estoy muerta.
Ahora estamos a mano, pero no.
Ella sigue creciendo,
un largo poema rubio convertido en tragedia.
Yo me encojo.


Me encojo.


Puta, amante, nada.

 

Alfonsina

El zapato
Oh mar, enorme mar, corazón fiero
de ritmo desigual, corazón malo,
yo soy más blanda que ese pobre palo
que se pudre en tus ondas prisionero.

Alfonsina Storni (1892 – 1938)

No sé por qué nadie habla del zapato.
Un zapato viudo es un epílogo
tan bueno como cualquier otro.


No sé por qué nadie habla
de mi cara de ratoncito mustio
cosida al horror con puntadas de viento,
del diente de la sal royendo mis pulmones,
de mi faringe rota carraspeando
un soborno de algas.


No sé por qué nadie habla
del ardor en el pecho,
de la carne buscando hacer
la voluntad de la vida:
orinar, vomitar, salir a flote.
Declinar el naufragio.


No sé por qué me inventaron
un ruedo vaporoso,
una huella en la arena,
un nudo de corales en el pelo.
No sé por qué le colgaron
un cairel de sirenas
al desgarro de octubre.

No sé por qué nadie habla del zapato.


No sé por qué nadie dice
que tenía frío,
que tenía miedo,
que tenía cáncer.

 

Fernández, Raquel
Un rayo a tiempo / Raquel Fernández; ilustrado por Judith Gretel Figueroa. -1a ed.- Villa María: El Mensú Ediciones, 2018.
90 p.: il.; 23 x 14 cm. - (Mascarón de proa / Falconi, Darío; 3)

ISBN 978-987-4189-46-2

1. Poesía Argentina Contemporánea. I. Figueroa, Judith Gretel, ilus. II. Título.
CDD A861