Un paisano de mi flor - Carlos Manuel Villasuso

Un paisano de mi flor.
Florencio Molina Campos através de sus cuadros

Florencio Molina Campos ¡está vivo en sus cuadros!
Este hombre, tan querido en nuestros ambientes rurales, pasó a formar parte de sus cuadros como un personaje más; diría que lo podemos ver como interlocutor, como dialogando con cada paisano en esta su creación histórica, cultural, y paisajística.
Por estas razones creo que este gaucho mítico merece unas letras distintas. Quiero mostrarlo hablando con sus personajes, es que él ¡está vivo y presente en cada cuadro!
(...)
No hay historia sin pasado, no hay pueblos sin raíz; no olviden que somos portadores de la llama de argentinidad que encendieron nuestros abuelos.

El autor

 

Carlos Manuel Villasuso 

Nació en Villa María, una ciudad del sur cordobés. Desde allí proyecta sus escritos que tienen por finalidad contribuir a la conservación de nuestras tradiciones, la cultura e identidad.
Tiene publicados los siguientes trabajos bibliográficos:

“Eusebio Merlo. Décimas camperas de ayer y hoy” (2010).

“La herencia. Algo para pensar en ella” (2011).

“Relatos de boliche” (2012).

 

Prólogo

Para leer en los bares

Los que lean este libro están abriendo una puerta a los almanaques de “Alpargatas”. No es una puerta al “mundo gaucho” sino a la representación pictórica del mundo gaucho. Un juego de espejos donde un libro del siglo veintiuno refleja una obra plástica del siglo veinte que a su vez refleja una obra maestra del siglo diecinueve; el Martín Fierro ¿Y dónde está “la realidad”, se preguntará el amable lector? Respuesta: en el texto mismo. En esa “realidad del arte” que amén del homenaje funda una realidad diferente. Algo que ha demostrado sobradamente Velázquez con sus Meninas, donde los reflejos no son menos importantes que las tomas del natural.
Sin embargo, lo más curioso de “Un paisano de mi flor” es que en sus páginas también se puede saborear “la realidad de la realidad”; acaso porque fueron escritas por el descendiente de una tradicional familia villanovense (y Villa Nueva es una de las ciudades más telúricas del país) en octosílabos gauchescos y desde Villa María, la sede ancestral del Festival de Peñas.
Quizá el mejor destino para este libro no sean las universidades sino los bares periféricos, esos últimos parientes de las pulperías donde el truco aún se tantea con porotos y el vino blanco se toma con sifón. Esos bares donde hace un siglo se vendía junto al “Tabaco Mariposa” el best-seller de José Hernández; casi como un “fruto del país”.
Si al caer la tarde alguien en el club Alem o el bar de Perossi abren Un paisano de mi flor, le estará haciendo justicia no sólo a este libro sino a Don Carlos y a la tradición atemporal del gaucho; esa que en su imaginario siempre fue puro tiempo presente.

Iván Wielikosielek

 

Boleando

Montao en un zaino oscuro 
alba una pata del flete,
que en un negro ramillete
larga sus crines al viento,
y la cola, no le miento,
flamea como bandera. 
Ya se ve la polvareda
una avestruza eligió
“la pucha que lo tiró”
y… se largó la carrera.


Él estriba livianito
por si acaso, yo diría,
es más… se lo jugaría
que si el pingo le tropieza
cae parao... es certeza.
¡Que mesejante jinete!
lo miro al juna y gran siete
ni un talero levantó
al oscuro... se lo largó
como apartando en un brete.


Corta, la rienda en la izquierda
sigue al gambeteador;
es que el zonzo, tentador,
de otros dos, se le apartó,
y solito se entrampó
porque el campo es un billar,
¿cuándo le vas a ganar
a ese oscuro parejero?
Y la de a dos con esmero
la cabeza jue a buscar.


Las cintas rojas al viento
dibujan vueltas de muerte,
es que le ha tocado en suerte
el perder esta parada
que el Braulio en un todo o nada
con las bolas te jugó,
y el zaino que le ganó
a tu inocente gambeta,
tambaleó tu silueta
que estremecida cayó.


Tragedia en el pajonal
parece pintar el cielo,
es que las nubes de duelo
hacia el suelo están mirando.
Allí se está completando
el drama de subsistir;
el ave le va a servir
al gaucho como alimento
por eso es que llora el viento,
mas… no sabe que decir.


Imagino… no se ven, 
los jotes, de centinelas;
afilando las espuelas, 
que carcasa, siempre queda,
debe pelear quien pueda
en un círculo mortal.
No se escapa un animal
a su vista tan certera,
y pasan la vida entera
carroñëando el pajonal. 


En la pintura yo entiendo
la pampa que es un primor
pintada como una flor
entre pajas, va luciendo;
y los verdes que voy viendo
forman cortinas detrás 
con ellos acotarás
el perfil del horizonte. 
Nubes grises contra el monte
lo oscurecen más y más. 

 

Villasuso, Carlos Manuel
Un paisano de mi flor: Florencio Molina Campos a través de sus cuadros / Carlos Manuel Villasuso; prólogo de Iván Wielikosielek. -2a ed revisada.- Villa María: El Mensú Ediciones, 2019. 116 p.; 22 x 14 cm.

ISBN 978-987-4189-78-3

1. Literatura Gauchesca. 2. Poesía Argentina. I. Wielikosielek, Iván, prolog. II. Título.
CDD A861