rock_vm. El rock de Villa María en el nuevo milenio - Falconi / Gazzera / Azocar

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UN LIBRO DEL PALO
Por Daniel Castoldi

DETRÁS DE LAS PAREDES
La incursión del rock en Villa María se da por el año 1964, cuando Jorge “el gordo” Cabral empuñaba una de las pocas guitarras eléctricas que había en la zona. En noviembre del ’76 se realizaba el Primer Recital de Rock de Villa María, que tenía entre sus realizadores a Monky Tieffemberg, Cacho Aiello y Sergio Stocchero, entre otros. De allí a nuestros días ha corrido mucha música por nuestros oídos, pero algo resulta inalterable en nuestro interior: la pasión del rock sigue rugiendo en una ciudad que se ve sacudida en sus viejas estructuras por guitarras distorsionadas y necesidad de cambio.
Villa María, como se sabe, es una típica ciudad conservadora en cuanto movimientos artísticos, que dependen de la mirada que se les dé en otros pagos para obtener algún reconocimiento. Nunca es fácil ser profeta en su tierra, y mucho menos en una ciudad con habitantes muy difíciles de sacar de su casa, ya sea para un recital, una obra de teatro o una muestra de pintura o arte plástico, por ejemplo. La cosa cambia cuando la obra o el recital es de algún foráneo, ya que siempre se desmerece lo local, pero la cuestión es que la actividad, tanto como la actitud en cuanto lo artístico, han cambiado en Villa María, al menos desde los artistas. (...)

 

EL CAMINO ESTÁ MARCADO
Por Darío Azumendi

Cuánto tiempo pasará para que el rock de nuestra ciudad sea reconocido como un movimiento importante, ¿10 años, tal vez 20? Son cifras arbitrarias y sólo es una cuestión de tiempo, porque el espacio se esta ganando de a poco, paso tras paso. Con programas de radio aunque fuese uno solo allá por los años ‘80 en amplitud modulada, la llegada de las FM en los ‘90 trajo consigo muchos programas de rock y pibes con ganas de hacer algo, también algún que otro espacio en la TV local como “Kanal 69”, y más paginas en los diarios y revistas.
El nuevo milenio vio nacer tardíamente pero bienvenida al fin, la primera revista de Rock de la ciudad el 24 de marzo del 2006 llamada: “La hoja del rock” ahora denominada “Sr. Rock” y este bendito libro rock_vm que es el primero de acá, pero que amenaza con continuar la saga y espero que así sea.
Es importante destacar que tanto las bandas entrevistadas como muchas otras; todos los fines de semana muestran lo suyo en pubs, clubes, centros vecinales, aire libre o lo que pinte para dar un show, y a pesar de las quejas de falta de lugares el motor de la puesta en escena no se detiene.
El titulo con guión bajo, no es más que una marca de nuestra época, no hay banda que por chica o grande no tenga su espacio en la Web desde un sitio gratuito a una mega página, todas con un objetivo en común difundir artísticamente a su grupo. (...)

 

 

EL ROCK DEL PULMÓN 

“Una lucha por la guita sin tiempo de ensayar.
Asfixiado en esta vida de tanto caminar.
Puedo resignar mil cosas, hasta algún sueño azul,
pero quiero seguir tocando con mi banda de blues.”
Motorblues


1. FUENTE DE TALENTOS
Con cuarenta años recién cumplidos[1] y un cúmulo de homenajes[2] el “rock nacional” goza de muy buena salud. Si bien es cierto que esta manifestación cultural y musical está encabezada por un número reducido de bandas (que son las que “suenan” en los medios y las que convocan a la masividad), no hay que desconocer que existen abundantes agrupaciones que son tan buenas como aquellas que han logrado la popularidad y por ende ocupan esos espacios audiovisuales y gráficos. En ese sentido, Villa María es una gran fuente generadora de talentos, una fuente donde el rock se empapa y se actualiza, un lugar donde sus jóvenes dicen cosas y plasman en canciones sus preocupaciones y anhelos.
Al abrir nuestros sentidos a esta expresión, uno queda azorado al ver como estos jóvenes (algunos con poco más de una década de vida) hacen lo que hacen. Al respecto y sin intentar una aproximación teórica que explique los elementos que se ponen en juego al momento de hacer música, podríamos trazar un triángulo imaginariamente con tres costados fundamentales. Por un lado, el modo en que ejecutan sus instrumentos de manera formidable; por el otro, la capacidad y la modalidad con que crean sus canciones a fuerza de tarareos, golpeteos y demás recursos impensados para aquellos que no hacemos música. Este momento encierra también el proceso de escritura de las letras, que generalmente está a cargo de quien luego debe exteriorizarlas. Sobre la base de esta pirámide podríamos incluir a la expresión, esa destreza y adrenalina que se dejan al descubierto cuando la banda se presenta en vivo y que inyecta su buena dosis de energía a un público que responde consecuentemente. Estos costados esbozados humildemente, forman las paredes por donde la música transita de manera libre desde un vértice al otro. No es un triángulo de compartimientos estancos, sino que se encuentra en un eterno movimiento supeditado a diversos factores circunstanciales.
Después de observar como los músicos componen, interpretan, se expresan, y sin la posibilidad de inmutarse, uno empieza a escudriñar en ese terreno, a ir a los conciertos, a juntarse a charlar con ellos, a visitar sus salas de ensayo, a escuchar sus discos y a percatarse de que hacer rock no es hacer “ruido de tarro” de manera fútil y caótica. (...)

 

Rock VM: el rock de Villa María en el nuevo milenio / Darío Falconi y Carlos Alberto Gazzera. -1a ed.- Córdoba: Recovecos, 2007.
206 p. + CD-ROM, 20x14 cm. (Por qué cantamos - Músicas Populares; 1 dirigida por F. Claudio Díaz)
ISBN 978-987-1414-05-5
1. Música. 2. Rock nacional. I. Gazzera, Carlos Alberto II. Título
CDD 781.66