Ando con ganas de volverme viento - Daniel Tomás Quintana

Daniel Tomás Quintana

Nació en Deán Funes, en el norte cordobés, el 10 de agosto de 1954.
Empleado judicial. Periodista gráfico. Poeta. Escribidor. Realizó también programas periodísticos radiales y televisivos en su ciudad natal.
Co-fundador del periódico estudiantil “El Vigía”, periódico “Viento Norte” y Revista “La Posta”. Dirigió Ediciones La Posta de Ischilín, sello dedicado a la difusión de autores del norte de la provincia.
Ha ocupado cargos en instituciones, deportivas, sociales y culturales, además de haber incursionado en la actividad gremial y política.
Publicaciones:
Elogio de la Patria (poemas) – 1996.
Versos cotidianos (poemas) – 1998.
Ejercicios de la memoria (poemas y cuentos) - 2006.
Poesías del Norte de Córdoba – 1997” (compartido).
Antología de la Poesía del Norte de Córdoba – 2000 (compartido).
Letras del Face V – Ediciones Dunken – 2014 (compartido).
Luna de pájaros– El Mensú Ediciones– 2015 (compartido).
Además ha sido distinguido en distintos certámenes de poesía y narrativa a nivel provincial, nacional e internacional.

 

PORTAL
Entro al paraíso poético de Daniel Quintana en puntas de pie, para poder escuchar la voz del agua, de los pájaros, el transcurrir del fuego, del viento; mirar cómo el día luminoso transparente estira sus alas, cómo el aire reparte maravillas.  El poeta –conoce bien de lo que habla– todo el tiempo nos salpica con el aura del paisaje, con las lluvias que recogen  palabras y silencios. Daniel es un minucioso observador del espectáculo que brinda la naturaleza, al que por cierto pertenece el hombre. Nada escapa a su mirada, tiene pinceles en los ojos, un registro de color que le permite interpretar con belleza el mundo, incluso cuando repudia lo que le duele y ve. Él hace de su memoria un ejercicio cotidiano, y me recuerda una frase anónima que dice “la memoria es el único paraíso del que no podrán desterrarnos”. Daniel monitorea su sentir “A esta altura de la vida / uno tiene el cuero / acribillado de recuerdos, / de voces, de gestos, de señales..”. Y por suerte es un afanoso atalaya de lo que vive.
Su lenguaje no tiende trampas, no nos miente, simplemente arde desde lo sencillo del vocablo pero lo hace con vitalidad, con esa profundidad que obliga a escuchar, a pensar, a sentir, a reflexionar, a convertir su palabra en nuestra propia búsqueda. Daniel intenta todo el tiempo llegar más allá, reforzar los músculos de sus imágenes y de sus palabras, sabe que “hay días / en que la poesía / huye por los techos / como un gato perseguido / por mastines asesinos.” pero él sigue, “ buscando/ una palabra /total/ especie de aleph/ de mágico resumen / único y múltiple inventario, / en fin, una simple palabra / donde caben todas las palabras.”
Daniel le cuenta las costillas al tiempo. El paso de los años no es un tema que le pase desapercibido y él, grafitero de la vida, sabe como tocarnos y emocionarnos en ese, su viaje de recuerdos y recorridos. Hay a lo largo del libro infinidad de temáticas, un muro-espejo donde la vida se va reflejando, pasan los árboles, la madre, el padre, el amor, la guerra, el hermano, el agua, los pueblos, mujeres, ausencias, amigos, lugares, la noche, el viento, el destino. El mayor disfrute es ese aprendizaje que la vida escribe. 
La poesía de Daniel crea una natural empatía con el lector y me sucede al leerlo que recuerdo a la poeta cordobesa Susana Romano cuando en Escriturienta (palabra que además  estoy segura será del agrado de nuestro poeta) dice; “el verso, altavoz y mordaza en el instante de su formulación, se enrosca como una boa en el árbol de la sabiduría y deja su piel en la estación de un poema futuro”. Cuando el querido deanfunense dice, también reflexiona, advierte y presagia, nos pone con su palabra palillos en los ojos para que estemos bien atentos, la vida es una, “los días se gastan, vamos quemando utopías en trajines y urgencias…Y una noche de tantas / clausura la mirada / y se queda muy solo / con la muerte a su lado.”
Soy consciente de que este poemario no necesita ni prólogo ni introducción ni portal, que los poemas de Ando con ganas de volverme viento se defienden solos, son audaces y férreos, emotivos, llenos de intuición, de destreza; por eso agradezco a Daniel el mimo de permitirme escribir estas palabras; este privilegio que se sustenta en la amistad, en la ligazón del terruño y más aún en el amor por la palabra.
Resta el paso más importante, el lector. A ese lector le anticipo que se sentirá sumamente tocado por las imágenes y las certezas. Este poemario es un mapa de emociones, las herramientas para disfrutarlo son la sensibilidad y los sentidos atentos. Quiero cerrar el portal con una frase del gran Octavio Paz, suficiente para comprender de lo que hablamos: “Cada poema es único. En cada obra late, toda la poesía. Cada lector busca algo en el poema. Y no es insólito que lo encuentre. Ya lo llevaba adentro”. 
Lily Chavez

 

Quintana, Daniel Tomás
Ando con ganas de volverme viento / Daniel Tomás Quintana;
con prólogo de Liliana Teresa Chavez. - 1a ed. - Villa María:
El Mensú Ediciones, 2015. 110 p.; 22x14  cm. - (Ciudad y río / Darío Falconi; 36)

ISBN 978-987-1894-49-9

1. Poesia Argentina. I. Chavez, Liliana Teresa, prolog.
CDD A861